| “Para ti que te mereces todas las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia” |
| Escrito por Paulina González | |
| martes, 27 de octubre de 2009 | |
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Entrevista a Griselda Núñez, La Batucana Las rebeldes sin chaucha Celebran la sobre vivencia Esto es un poco hereditario porque mi madre transformaba las letras de las canciones, tomaba la melodía de una canción que le sugería algo y les cambiaba la letra, sin guitarra, y tenía un arte porque coincidía el número de sílabas con la melodía. Pero decir versos en el campo se usaba, las liras populares se hacían para alguna fecha y algunas tenían nombre de flor; por ejemplo, una vez querían hacer una lira y homenajear a una mujer española, nombraron varias flores y algo pasó que le pusieron sin ánimo de ofenderla yegua verde, porque había un diario que se llamaba caballo verde. ![]() ![]() Mi hermano estuvo perdido tres meses y empezamos a buscarlo. Un día me llega una carta de otra persona donde me avisan que mi hermano está en la cárcel de Temuco y mi cuñada también y que está embarazada. Entonces nosotros recién ahí nos dimos cuenta que éramos familiares de presos políticos. ¿Por qué te defines como poeta poblacional?
Recuerdo que Benedetti se definía a sí mismo como poeta marginal. En un principio hice lo mismo, pero no era mío y algo pasaba con la idea de estar al margen. También pensé en popular, pero los poetas que se definían como populares, en el caso de Yánez que incluso sacaban la lira popular, yo veía que tenían sueldo, aparte de que no me querían mucho. Estando en dictadura, me invitan un día a un encuentro convocado por la Coordinadora Metropolitana de Pobladores, algo que hoy día no existe, yo voy, ellos sacan un afiche donde me piden permiso para incluirme en esta convocatoria, entonces les digo que sería un gran honor porque yo también soy pobladora, pertenezco a población, una idea universal, formo parte de la población mundial. Quedé muy agradecida de esta invitación, además que resolvía este problema de la ubicación. ¿Cómo te ha ido con las publicaciones? Muchas cosas de las que escribí se perdieron, las mandé a las amigas y las regalé. El primer libro que publicaron no lo he querido nunca, tiene muy poco de bueno, lo hicimos con algunos periodistas del Mercurio el año ochenta y tres u ochenta y cuatro, no recuerdo con exactitud. El libro demoraba y demoraba, yo no tenía ninguna gana de que saliera, no le veía ni pies ni cabeza. Aparecía un poema a mi marido que decía: “vuelve porque esto ya no es vida, a la luz de mis ojos, nuestra pequeña hija, le dio un ataque de pediculosis, la llevé al poli y nos fumigaron a todos, ahora no me agarra ni la policía”. Pero aquí hubo un problema porque cambiaron una coma que cambia todo el sentido: esto ya no es vida a la luz de mis ojos, si después de vida no hay coma quiere decir que es vida y que es sólo a mis ojos que no lo es. Les dije lo del punto cambiado, pero no entendieron, y lo dejé así para la historia. Más encima después yo estaba invitada a tomar desayuno al Diego Portales, entonces les dije que mejor no hiciéramos el libro porque en mi familia habían presos, detenidos, y por último qué diría la Gladicita, recordando a un episodio donde la selección chilena tiene que saludar a Pinochet y cuando le llega el turno de Caszely, éste no le da la mano, y después le preguntan por qué no se la dio, y él dice, qué diría la Gladicita, riéndose. Entonces yo cada vez que iba a hacer algo dificultoso, ir al canal por ejemplo, me zapateaba en la mente esta frase “qué diría la Gladicita”, y finalmente para mí la Gladicita era mi madre, mis hermanas, mis amigas, mi cuñada presa. En todo caso, no fui al Diego Portales y publicaron el libro. Las golondrinas trajeron este arte desde México, los pájaros han llevado las semillas desde un continente a otro, las mismas golondrinas, que acá son alondras, traen este arte. Lo tomo de ellas en diciembre del setenta y tres, tiempo donde tenía dinero para comprar el sobre y la estampilla, pero no la tarjeta. Recordé unas tarjetas mexicanas, bellísimas, y empecé a estudiarlas, eran con corteza de árbol tratada, lo hice, pero no lo logré porque se me quebraban. Entonces tomé unas hojas que tenía, unas tapas de colores, e hice mi primer reciclaje en diciembre del setenta y tres, buscando pétalos de flores, porque yo tenía que saludar como fuera a una gran amiga, una locutora de radio Luis Emilio Recabarren y después casualmente la encuentro en el dial en la radio Nueva Carrera y le mando la tarjeta a Gladys Ocampo. Me quedó tan bonita que me hice una para mí también, pero cometí un error: como los pétalos estaban frescos, después que se secaron con la cola fría, se enroscaron y ya había mandado la tarjeta. De todos modos, recibí respuesta y agradecimientos por una tarjeta tan hermosa. Después aprendí que los pétalos se secan en papel y con vidrio encima para verlos, porque cambian de color cuando se secan. Algunas tarjetas llevan letra, una poesía o los pego encima de la letra de una canción. Los motivos al principio eran puros canastillos, pero también fueron cambiando, mujeres con utensilios, me dibujaba yo misma porque no iba a ofender a otra mujer con un dibujo tan feo, entonces escribía: “Aquí te saludo desde villa basura, estoy encantada porque me crece el pelo y la dentadura”, y eso respondía a la pérdida de un diente, porque cuando te sacan uno el otro se ve más grande, en todo caso yo lo hacía muerta de la risa, no era para dolerse, porque hay que reírse y collerear, porque el vivir es collerear. Más tarde las tarjetas ya no iban sólo para los amigos, sino que otras se vendían, pero sólo las que iban para los amigos llevaban texto ya que los conocía, por ejemplo colocaba “que no lo sorprenda el invierno con la calidez privatizada” o “no tendrán perdón ni entrarán al cielo aquellos que se cuelgan del alumbrado público sin haber tratado de hacer un convenio con chilectra”. Estas frases eran para mostrar que estábamos en el drama, no éramos ajenos, pero estábamos presentes y no llorando. Después a otra amiga se le ocurrió mandarlas sin sobre, con la pura estampilla, así no gastábamos en sobre, el mensaje se veía y nadie tiene que adivinar lo que dice o el desconfiado mirarlo al trasluz, pero lo único malo fue que se estropeaban un poquito los pétalos o se caían algunas semillas. Después viene otra etapa donde las tarjetas están mejores y se me ocurre hacer las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia. Con esta idea de las mariposas amarillas yo se las mandaba a mis amigas feministas, por ejemplo les ponía “para ti que te mereces todas las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia”. Naturalmente, esta idea viene antes de García Márquez porque la gente decía que el amor provocaba mariposas amarillas en torno a la persona, o el que se enamoraba las sentía dentro de sí mismo o las veía cerca de la persona de la que se enamoraba, sólo que nadie lo había dicho en un libro ni como superstición ni como forma de amor o sentimiento. ¿Por qué este taller empieza en diciembre del setenta y tres? Antes del setenta y tres nos veíamos siempre, después hay un distanciamiento y cuando ibas a escuchar radio buscando en el dial, te das cuenta de que ya no hay radio Luis Emilio Recabarren, ni Radio Magallanes, ni radio Candelaria y por lo tanto, no hay Gladys Ocampo, la amiga, y de repente la vuelves a oír en radio Nueva Carrera y hay que saludarla como sea, hay que decirle te escuché, estoy feliz porque estás viva, y yo no podía ir a allá a saludarla, entonces le envío un saludo celebrando la sobre vivencia. ¿Desde ahí, todos los años continúa el taller y siempre lo hiciste sola? Esto lo hago todos los años, y no lo hice sólo cuando murió mi padre en la década del ochenta, luego en la década del noventa cuando murió mi madre tampoco, estaba muy triste y no tenía ánimo, antes del dos mil muere mi hermano grande y cuando murió mi marido tampoco lo hice, en noviembre, época de tarjetas, pero la recolección de pétalos y semillas empieza en Septiembre, cuando ya uno se puede sentar sin morirse de frío y no estar preocupada de la calefacción porque para el dieciocho nosotras ya tenemos tarjetas hechas. Lo empecé sola, pero ha medida que tomó más cuerpo, las mujeres lo encontraron lindo y les enseñé a vecinas, amigas y a familiares. Se fue aprendiendo un montón de cosas, por ejemplo, la malva rosada cuando la secas queda lila, pero la magnolia rosada queda café. Además hay que combinarlo con el color de la cartulina. Las preferidas para mí son las malvas porque tienen toda una historia, cuando recién empecé a escribir algo que ni siquiera creía que era poesía firmaba como malva porque siempre me han gustado, cambian de color y quedan lilas, parte de la bandera del feminismo, porque le tengo mucho respeto. Un día alguien me dijo que algunas feministas toman a la Malinche como una heroína y hay mucho que discutirle en su vida, o tomas un tipo de lucha y eres suicida o continúas viviendo. Ahora volviendo al tema de las tarjetas, les fuimos cambiando la frase al saludo porque feliz pascua y año nuevo no me gusta para nada, y también nace el nombre de este grupo: rebeldes sin chaucha, y mandábamos el mensaje que tú querías, una vez una mujer escribió “Felices ascuas”. También teníamos períodos y decíamos, vamos a guardar los primeros días de Agosto flor de Aromo, los primeros días de Septiembre las flores nuevas del rosal que se caen con el viento, y así pasábamos muchas tardes enteras celebrando la vida y tratando de sobrevivir con artesanía, una artesanía que nació exclusivamente para celebrar la vida, porque utilidad práctica no tiene. Ser feminista es ser revolucionaria El feminismo no puede ser el gran feminismo sin pagar el piso Ya que hablaste de feminismo, ¿te consideras feminista? Sí, totalmente. Aunque me da un poco de temor reconocerlo ante todos, porque es lo mismo que decir, “soy revolucionario”. Y la gente te puede decir: “córrete, adónde la viste o bájate pacheco”. Un revolucionario en primer lugar creo que no necesita decirlo, sus actitudes y hechos van a demostrar en el ir y venir del día tras día, que es revolucionario, rebelde sin chaucha, como le pusimos al taller. Ser feminista para mí significa en primer lugar defender los derechos de la mujer, defenderse a sí misma, no tener vergüenza ni temor para decir ¡respétame! con todas sus letras, no “más respetito”, es respeto la palabra. Ahora, cuando los hombres aprendan que la mujer no es sólo para acostarse con ella, embarazarla y criar guagüitas, vamos a hablar, antes no, no soy profesora ni veterinaria para andar enderezando caballos cojos, porque el hombre nuevo está naciendo hace ya muchos años, y tiene una enorme cuota de responsabilidad en dejar de serlo, porque pueden venir todas las dictaduras o las masacres que quieran y mientras no está muerto tiene la tarea de ser hombre nuevo o de dejar la semilla. Entonces para mí ser feminista es ser revolucionaria, está en el mismo camino. Como dijo la suegra de condorito “arrogo, pido y exijo, y quedó ¡plop!” y en el mundo de las suegras estoy yo, en el de la mujer estigmatizada y defiende a otra mujer que la tuvo en el vientre, la parió la amamantó, la educó bien o mal, o le dijo ocho por tres veinticuatro, ocho para la creación, ocho para la recreación, y ocho para el relajo, se las aclaró, y un día defiende a su hija y empieza a ser suegra, ya no es mamita, abuelita, ni siquiera madre, es suegra la iñora: el monstruo. La tarea de la mujer consciente es decir no, si no quieres mirarme como la madre de tu esposa no me mires, pero no me tengas por suegra, por monstruo. Son pocos los que dicen suegra con cariño, esos campesinos que le dicen a una mujer “Adiós suegra”, pero porque les gustó la hija. Tengo un yerno que me quiere y me dice “tan suegrizuela que se puso”. Es importante defenderse entre las mujeres y en su núcleo, en su ausencia, la que está lejos, la que se fue, ¿por qué celebramos el ocho de marzo entonces si no hay ninguna presente?, todas murieron, pero nosotras conmemoramos el ocho de marzo como día de la mujer trabajadora, llevamos un legado, un ejemplo de mujeres luchadoras, aunque resultó parecido a las brujas que llevaron a la hoguera, pero en este mundo no hay nada regalado, todas las luchas han costado mucho tiempo, mucho dinero, y muchas vidas, la masacre del seguro obrero, por ejemplo. Entonces el feminismo tampoco puede pasar en gloria y majestad a ser el gran feminismo sin pagar el piso. La cultura imperante ha pasado por encima de estas cosas porque lo lindo es ser bella, buena, amable, hacerse la tonta cuando te das cuenta de que te están tirando a partir, ¿y vas a arreglarlo con una sonrisa en vez de una palabra dura?. Cuando el feminismo trata de que las mujeres tengan más claridad en su vida, hay montones de cosas en contra, empezando por las teleseries, siempre la mujer buena es feíta, tiene una serie de defectillos, y le vienen a dar la razón cuando ya la teleserie está por terminar o el mismo día en que terminó y sobretodo las teleseries no chilenas que enseñan a la mujer a conformarse. Algunas mujeres dicen “los problemas de la mujer yo los tomo con resignación cristiana” pero yo como mínimo le voy a sacar la palabra cristianismo porque a Jesucristo si lo vamos a tomar en serio, no le dijo a maría magdalena “córrete puta de mierda”, fue diferente, y la resignación para mí no es cristiana, la resignación es el último cartucho, es busquémosle el ajuste para no morirnos de angustia, la resignación no la encuentro digna, yo no vi a cristo nunca resignado, Miguel Enríquez muere en enfrentamiento y qué le quedaba ¿levantar las manos y pedir perdón?, y cuántos otros y otras hicieron cosas similares y nadie sabe en qué forma murieron los que no tuviste cerca para darles un gota de agua. Los relatos de sobre vivencia precisamente no son de resignación, gente que arrancó, tuvo que ir como los reptiles sobre el suelo, sin embargo su pensamiento y su decisión no fue de reptil, sino de ser humano digno. |
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