| A embadurnarse con los sueños posibles |
| Escrito por Feministas Tramando | |
| lunes, 14 de septiembre de 2009 | |
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Se conmemora un nuevo aniversario del Golpe de Estado del ’73 y cada vez los medios de comunicación aparecen más silenciosos. Este año brillaron por su ausencia los especiales, reportajes, entrevistas y recuentos sobre Allende o la Unidad Popular en la tele o los diarios. En el ambiente, lo profundo de la fecha estuvo más que nunca invisibilizado: tanta juventud dispuesta a todo por cambiar el mundo. Esa sensación de que se podía vivir sin mirarse el ombligo y quitando tiempo propio para hacer mejor la vida del resto. El calor del sueño colectivo. La certeza de caminar por la vereda correcta. Y en cambio la información se redujo a una repetición aturdidora de desmanes inconexos, cual estrategia de olvido concertada. Los tiros y cadenazos en las poblaciones. Las molos en la Academia, los heridos y detenidos. Como si el sueño de la Unidad Popular sólo hubiera dejado eso. Como si el once sólo tuviera esa cara en estos días. Para quien quiera abrir los ojos, basta ver el documental La Batalla de Chile III, sobre el Poder Popular, que todavía la televisión chilena no se atreve a transmitir; aunque en los realitys la gente ya tienen sexo en vivo y en directo. O darse una vuelta por la romería al Cementerio General y ver la diversidad en la composición de organizaciones y demandas levantadas al unísono. Inmigrantes exigiendo libertad de circulación en un mundo donde los capitales fluyen pero las personas son castigadas cuando quieren hacer lo mismo. Mujeres empoderadas y feministas hablando de aborto. Banderas multicolores por la diversidad sexual al grito de “No somos machos, pero somos muchas”. Grupos de baile folklórico con vestimentas nortinas, organizaciones de jóvenes de izquierda con banderas antes no vistas. Un nuevo mapa de quienes hoy reconocen, en ese pasado de los setenta, una posibilidad de futuro. Porque finalmente ese es el objetivo de la invisibilización y el olvido: convencernos de que los sueños que se truncaron con la dictadura son historia del pasado; cuando es cosa de urgar un poco para entusiasmarse con la posibilidad de futuro. ¡Vengan a untarse de futuro entonces! Embadurnémonos en este futuro de sueños colectivos, diversos y posibles. Sobre todo posibles. Mmmm que rica la resbalosidad del embadurnamiento. En el ambiente, lo profundo de la fecha estuvo más que nunca invisibilizado: tanta juventud dispuesta a todo por cambiar el mundo. Esa sensación de que se podía vivir sin mirarse el ombligo y quitando tiempo propio para hacer mejor la vida del resto. El calor del sueño colectivo. La certeza de caminar por la vereda correcta. Y en cambio la información se redujo a una repetición aturdidora de desmanes inconexos, cual estrategia de olvido concertada. Los tiros y cadenazos en las poblaciones. Las molos en la Academia, los heridos y detenidos. Como si el sueño de la Unidad Popular sólo hubiera dejado eso hoy. Como si el once sólo tuviera esa cara en estos días. Para quien quiera abrir los ojos basta ver el documental La Batalla de Chile III, sobre el poder popular, que todavía la televisión chilena no se atreve a transmitir; aunque en los realitys la gente ya tienen sexo en vivo y en directo. O darse una vuelve por la romería el cementerio general y ver la diversidad en la composición de organizaciones y demandas levantadas al unísono. Inmigrantes exigiendo libertad de circulación en un mundo donde los capitales fluyen pero las personas son castigadas cuando quieren hacer lo mismo. Mujeres empoderadas y feministas hablando de aborto. Banderas multicolores por al diversidad sexual al grito de “No somos machos, pero somos muchas”. Grupos de baile folklórico con vestimentas nortinas, organizaciones jóvenes de izquierda con banderas antes no vistas. Un nuevo mapa de quienes hoy reconocen, en ese pasado de los setenta, una posibilidad de futuro. Porque finalmente ese es el objetivo de la invisibilización y el olvido: Convencernos de que los sueños que se truncaron con la dictadura son historia del pasado; cuando es cosa de urgar un poco para entusiasmarse con la posibilidad de futuro. ¡Vengan a untarse de futuro entonces! Embadurnémonos en este futuro de sueños colectivos, diversos y posibles. Sobre todo posibles. Mmmm que rica la resbalosidad del embadurnamiento. |
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