| Las reales implicancias del piropo |
| Escrito por Grace | |
| lunes, 15 de septiembre de 2008 | |
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El acoso callejero o piropo (en Chile) ha sido estudiado largamente en otras sociedades y ha sido definido de la siguiente forma por Cynthia Grant (quien en 1993 escribió un artículo para el Harvard Law Review sobre este tema): "expresiones verbales y no verbales como silbidos, miradas lascivas, guiños, agarrones y comentarios que hablan de la apariencia física de las mujeres por parte de personas que no conocen".
Grant, sostiene que éste puede causar un efecto nefasto para la sociedad, como es la poca participación de las mujeres en la esfera pública, pues atentar contra su libertad de transitar conllevaría a su "gettoización" (encierro). Esto se refrenda en lo que han dicho otras grandes mujeres de la historia como Hannah Arendt, quien sostiene que "hay una conexión entre la libertad de transitar en espacios públicos y la capacidad de participar en procesos políticos". Pero sin ir tan lejos, es posible afirmar que el acoso callejero afecta la vida de las mujeres y aunque se ha visto que algunos hombres no logran entender su impacto y magnitud, esto podría entenderse, pues no notan este tipo de conductas, no las sufren y las consideran mas bien triviales. Esto hace que el piropo o acoso callejero lamentablemente sea un fenómeno social. El piropo es la manifestación del machismo por parte de algunos hombres que atentan contra la libertad de muchas mujeres que transitan por las calles sin ánimo de provocarlos y sin la necesidad de su "refuerzo positivo". Grant dice que para considerarse ciudadanas, las mujeres debemos reclamar el derecho a transitar libremente por los espacios públicos. La libertad de desplazarse es un derecho civil, y el acoso callejero atenta contra esto, lo que se contradice con el enorme terreno que hemos ganado en otras instancias sociales, políticas, laborales, económicas, culturales, etc. La intención de interactuar forzosamente con una mujer en la calle es la motivación de aquellos que acosan. Sin embargo no se dan cuenta de que lo único que logran es el desprecio de muchísimas mujeres, y no digo todas, porque reconozco que hay algunas a las que un "mijita rica" no les afecta. Pero atención aquellos que no tienen estas conductas, mas tampoco las ven o sopesan: además del desprecio hacia estos acosadores, finalmente todos terminamos siendo presa de una ingrata situación en la que el encuentro amistoso entre un hombre y una mujer ya no tiene lugar, pues difícilmente mujeres que desconfían de hombres que se le acercan en la calle, pueden generar confianza o cercanía con alguno que de muy buena intención quiera acercarse. En definitiva, contribuye a la hostilidad entre los sexos. Esto es muy relevante porque persistir en una conducta acosadora en las calles no generará ningún rédito: aunque algunas mujeres defiendan el piropo, probablemente nunca se acerquen a un "piropeador"...ni hablar de aquellas que le tienen aversión: jamás siquiera intercambiarán una mirada o palabra amable con él. El piropeador no logra nada. Elizabeth Kissling , quien explica que el piropo no es necesariamente un impulso sexual de quien lo emite, sino más bien una forma de imponer su poder masculino y "jerarquía". A esto, Robin West agrega que las mujeres sufren este acoso constantemente, lo que no sólo apunta a dar un mensaje de poder sino que es también amenazante . Es evidente que la razón que es las mujeres somos vulnerables, físicamente vulnerables por lo tanto los acosadores tienen poco que perder; pero es impresionante darse cuenta de que sólo basta hacerse acompañar por un hombre para dejar de ser víctima de miradas lascivas y comentarios sobre nuestro cuerpo. Por lo tanto bien cabe preguntarse cuán dignos de su hombría son estos acosadores. El piropo es reducir a la mujer, pues la considera un objeto sexual y esto lo descubren las mujeres desde muy jóvenes, a veces desde niñas, lo que las hace tener una transición corporal no exenta de hostilidad. La calidad de vida es una suma de elementos, ciertamente la libertad de transitar tranquilamente puede contribuir a que las mujeres en Chile nos sintamos más plenas y tengamos una mejor calidad de vida. Referencias: Cynthia Grant (1993) "Street Harassment and the Informal Ghettoization of Women", Harvard Law Review, Vol 106, Estados Unidos. Elizabeth Kissling (1991) "Street Harassment: the Language of Sexual Terrorism", Kissling Discourse Society, Universdad de Illinois, Estados Unidos. Hannah Arendt (1961) "On Revolution", Penguin Group, Inglaterra |
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